Y observo tus piernas desnudas junto a las mías
entrelazadas, rozandose.
Escucho el ruido mudo del silencio
la calma cubriendo el ambiente
mis largas manos acariciando tu hombro
dibujando toda tu forma con sus finas yemas
es allí cuando puedo borrar las cicatrices
que existen en tu cuerpo, en tu mente,
los cortes de caricias que alguna vez estuvieron allí
los que estuvieron en tí, en mí.
Es cuando la lengua quiere decir todo
preguntarlo todo
sin un límite
mientras las paredes atrapan los secretos libres en el aire.
Espera,
silencio,
un momento,
deja descansar un rato más en tu pecho.
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