30 mar 2011

Juguito de manzaranja

Todos creen que la vida de las manzanas es aburrida, claro, sòlo somos medias redondas y vivimos mucho tiempo en un àrbol, pero ¿alguien sabe todas las aventuras que vivimos después de caer al suelo o que nos arranquen del hogar? Pues creo que no tienen idea.


Para comenzar, los gusanos nos pican desde que somos muy jóvenes sin siquiera preguntar, sólo llegan un día arrancan nuestra cáscara sin piedad y nos empiezan a dar mordisquitos hasta llegar a lo màs profundo de nosotras. Claro que los pájaros ayudan un poco, espantan a algunos de esos gusanos para que no nos agujereen, pero a veces son ellos mismos los que nos hieren. Este hecho es de gran importancia en nuestra vida pues mientras menos agujereada estes, serás más deseada, además algunas gusanos se terminan convirtiendo en tu mejor amigo, incluso en tu conciencia. La verdad es que yo quiero mucho a mi gusano, a veces me dice que hacer, lo malo es que se comió la parte de mis entrañas que controla mis impulsos y mi equilibrio, y es por eso que a veces me pongo un poco loca.
En mi villa de manzanas, hay hombres que nos van a ver cada cierto tiempo, es allí cuando las más maduras dejan el hogar. Jamás olvidaré el maravilloso día en que uno de ellos decidió llevarme, me acarició con sus fuertes y tierrosas manos , cortó mi rama y me acosto en una canasta. Luego de unas horas me expusieron a una gran venta, esperé horas para ser vendida hasta que una mujer me compró. Visité muchos lugares, y conocí a muchas frutas nuevas, habían algúnos muy atractivos como el señor platano y el señor pepino, pero al llegar a casa ya no tuve más pepas que para una naranja muy loca que estaba sobre la encimera. Fue entonces cuando me picaron en trocitos y me metieron a la licuadora junto a mi media naranja para vivir siempre juntos en la villa Estómago.

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