Algunas tardes sólo esperaba que nadie la viera
se escondía entre algunos árboles
camuflando su piel
A veces era rosas
nadie se acercaba por sus espinas
teñía el paisaje de rojo y verde
dejaba caer sus pétalos
¡como le encantaba estar desnuda!
Podía ser hojas
a veces permanecía quieta
pero en otoño el viento se vuelve más fuerte
y ella sólo se dejaba caer,
lento,
"para seguir en movimiento", me decía
Otras,
era un ave
sacaba sus alas
emprendía vuelos
con la brisa rozando sus plumas
El día que desapareció
no fue la gran sorpresa
siempre quizo volar eternamente
lo más lejano posible de la normalidad
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