26 oct 2010
Aqueous Transmission
Aún recuerdo ese día que viaje más lejos que nunca, me encantó llegar a los árboles y que rozaran mi cara con sus suaves hojas, las arañas que allí vivían me saludaban al pasar y me aplaudían juntando sus dos pinzas, sabían que podría subir mucho más allá que ellas asi que me admiraban. Cuando llegue a la copa pense que si un día quiero escapar del mundo podría esconderme allí, pero en realidad no era un buen escondite, porque un poco más bajo de lo que estaba yo, estaba mi amigo que me compañaba a todas partes. En su mano sostenía un globo, se lo había regalado su novia así que no lo había soltado en toda la tarde, por un segundo pensé que eso era lo que lo había hecho volar, pero luego me di cuenta que estaba equivocado pues mi amigo se había colgado de mi cordón de zapatilla todo el tiempo y por eso yo no había logrado llegar más alla. En cuanto pude, con mi otro pie lo patee y tome impulso para seguir ascendiendo, una estrella por poco me mata, paso casi rozando mi cabeza, pero lo realmente peligroso fue cuando un meteorito golpeo mi estómago, el golpe fue tan fuerte que se abrio un enorme orificio por donde toda la comida se escapó. En ese momento decidí bajar para sellar mi estómago con un poco de cinta adhesiva y comer todo lo que pudiera para llenarlo, para la próxima vez intentaré tener más cuidado con los meteoritos.
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