El miraba el techo, no podía dormir, quizá porque en realidad dormía todo el día, era como si jamás despertara, el sueño de su vida solo se repetía una y otra vez, y él no era nada mas que un simple espectador.
Ella miraba el techo, no podía dormir, quizás porque cada noche recordaba aquellos días en que él llegaba de su trabajo, ella lo esperaba, acostada con su mejor lencería, con el perfume que mas le gustaba, y con una idea nueva cada día... Entonces él llegaba, dejaba su maletín y corría a los brazos de su mujer, se besaban, desnudaban, se lamían, mordían, arañaban y juntaban sus cuerpos como si fueran uno.
Ahora, pasaban las horas y ellos miran el techo... miran el techo añorando los tiempos en que sus corazones latían el uno por el otro, los tiempos en q besarse, siquiera abrazarse, era una costumbre diaria que solo se había perdido con el pasar de los años; ahora es solo eso lo q hacen juntos, solo añoran esos tiempos, mirando las paredes, mirando el techo, ese techo q tantos secretos vividos les guardaba como su mejor y mas secreto confidente...
Ella se levanta, camina al baño y toma un vaso de agua; él la observa, ve como camina, ve su espalda y baja, observa sus curvas, baja, su trasero, el mejor que jamás vio, la sigue recorriendo, sus piernas, sus tobillos, sus pies, y ahora llora...
Ella camina hacia la cama, siente la mirada de él, como no la sentía hace años atrás, se queda estática. Él se levanta de la cama, se acerca hacia ella, la abraza por la espalda, le susurra al oído, la aprieta, recorre su figura con las manos, la huele, la lame, arranca su enagua, ella forcejea, pero él no la deja, ella lo araña, él la toma con aun mas fuerza, la pega a la pared, ella rasga su ropa y por fin, después de años, se vuelven uno.
Acaban, y como en los mejores años, otra vez; la toma, la lleva a la cama, se lanza sobre ella, gimen, lloran, gritan; ella mira el techo que hora pareciera no tener telarañas, ni manchas, ahora mira el techo y sonríe...

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