23 ene 2011
Esta permitido soñar
A veces sólo sigue a la Luna cuando queda su escencia en el aire, mueve sus pies en alguna dirección indeterminada. En ocasiones en vez de caminar, corre y otras trota, dice que de esa forma todo se siente distinto, es que detesta la rutina. Un día le pregunte por qué le gusta hacer eso, es como si ni siquiera tuviera sentido, a veces sólo da vueltas en circulos o sobre si misma, otras llega muy lejos y vuela con el viento que la empuja y casi puede arrancar un trozo de Luna; ella, muy astuta respondiò que le encantaba el queso blanco y que sólo deseaba probar el que estaba alla arriba, a mi no me quedo más que reir en su cara y aclararle que la Luna era sólo una roca. Mi pequeña niña se largo a llorar, me llamo mentiroso y se alejó caminando sin voltear atrás. En ese momento no coprendi nada, me quede sentado allí hasta que cayó la noche. El viento comenzo a susurrar en mi oído cada vez con más fuerza, me tiraba de la ropa e intentaba llevarme, yo no quería ceder hasta que en un ataque de curiosidad simplemente me deje arrastrar con las hojas hacia el cielo. Las personas que caminaban por ahí me apuntaban y soneían, pude observar los árboles, las distintas caras, la calle, el azul del cielo, y un sin numero de maravillas que nunca antes había notado. Pasaron muchas horas mientras volaba distraído mirando lo que me rodeaba, cuando de pronto me encontré frente a la Luna, desde aquella distancia podía oler perfectaente el queso, y observar los peqeños hoyitos que un gusano dejó allí así que cogí dos trozos y bajé, desde aquél día me detengo cada´noche a saludar a la Luna y desde hace unos días en secreto, estoy planeando viajar al cielo cuando hayan muchas nubes, quizás y sólo quizás, pueda sacar un poco de algodón de azucar.
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